Muestra “Futurismo y Velocidad” del IIC Lima gana premio Luces 2017 de El Comercio

Futurismo y Velocidad”, muestra pictórica organizada por el Instituto Italiano de Cultura de Lima (IIC Lima) en el Museo de Arte Italiano, ganó el premio Luces 2017 del diario El Comercio, en la categoría “Muestras Internacionales”.

La muestra, abierta al público el 6 de junio de 2017 bajo la curaduría de Maurizio Scudiero, presentó cincuenta obras pictóricas de varios artistas representantes del Futurismo, movimiento artístico y literario que surgió en Italia en la primera década del siglo XX y giró en torno a la figura de Filippo Marinetti.

El Premio Luces 2017 es un justo reconocimiento a la extraordinaria labor que viene desempeñando el Instituto Italiano de Cultura de Lima y su director, Gabriele La Posta, en la difusión y mantenimiento de la cultura italiana en la sociedad peruana.

¿Por qué se llamó Futurismo?

El futurismo fue llamado así por su intención de romper absolutamente con el arte del pasado, especialmente en Italia, donde la tradición artística lo impregnaba todo. Querían crear un arte nuevo, acorde con la mentalidad moderna, los tiempos y las necesidades de la época. Para ello, toman como modelo las máquinas y sus principales atributos: la fuerza, la rapidez, la velocidad, la energía, el movimiento y la deshumanización. Se dignifica la guerra como espacio donde la maquinación, la energía y la deshumanización han alcanzado las máximas metas.

¿Cuales son sus características?

La característica principal del futurismo es la plástica del dinamismo y del movimiento. El efecto de la dinámica se transmitía en vibrantes composiciones de color que debían producir un paralelismo multisensorial de espacio, tiempo y sonido. Al principio, para la realización de sus objetivos artísticos se valieron de la técnica divisionista, heredada del neoimpresionismo y, más tarde, se aplicó la técnica cubista de abstracción como procedimiento para desmaterializar los objetos. A partir de estas premisas, la representación del movimiento se basó en el simultaneismo; es decir, multiplicación de las posiciones de un mismo cuerpo, plasmación de las líneas de fuerza, intensificación de la acción mediante la repetición y la yuxtaposición del anverso y del reverso de la figura.

Buscaban por todos los medios reflejar el movimiento, la fuerza interna de las cosas, ya que el objeto no es estático. La multiplicación de líneas y detalles, semejantes a la sucesión de imágenes de un caleidoscopio o una película, pueden dar como resultado la impresión de dinamismo. Crearon ritmos mediante formas y colores. En consecuencia, pintan caballos, perros y figuras humanas con varias cabezas o series radiales de brazos y piernas. El sonido puede ser representado como una sucesión de ondas y el color como una vibración de forma prismática. Los pintores extraen sus temas de la cultura urbana, máquinas, deportes, guerra, vehículos en movimiento, entre otros, eliminando progresivamente todo populismo o simbolismo.

Luigi Russolo, Carlo Carrá, Filippo Tommaso Marinetti, Umberto Boccioni y Gino Severini frente al periódico parisiense Le Figaro, 1912.