De Lavagna al Callao. Diario de a bordo de un emigrado italiano (3)

Publicamos el tercer capítulo de un diario de a bordo enviado por Alfredo Passalacqua, navegante de larga experiencia residente en Trujillo, a la revista Gens Ligustica in Orbe de Génova. El documento pertenecía a Alejandro Marini Flores, hijo de Silvio Marini, uno de los once que componían el grupo de lígures de Chiavari que en 1922 viajaron del puerto de Génova al Callao, donde arribaron luego de un mes y seis días de navegación.

Continuamos con las aventuras de un grupo de emigrados italianos de la región Liguria con destino a Sudamérica. Silvio, autor del relato, nos cuenta cómo se vivía el día a día en cubierta, y muchas otras anécdotas más de su interminable viaje al puerto del Callao.

Marsella, 22 de agosto de 1922.

Los largos preparativos luego de la partida de Genova nos permiten solamente hoy escribir algunas líneas. Ayer, antes de la partida, nos hicieron sudar largo y tendido, pero qué esperaban ustedes si después de todo lo pasado estamos ya habituados a todo.

Adiós a nuestros sombreros, adiós a las suaves camas, adiós a los buenos vinos… Y tantas otras pequeñas cositas que sumadas forman para nosotros grandes sacrificios, pero después de todo la alegría no falta.

Silvio y Angelo no cambian nunca, pensamos en tener siempre viva la alegría la cual tuvo hoy su punto máximo al beber a la salud de todos ustedes Sabernadesi y Valle Berrisesi dos botellas de vinos traídas de Lavagna, una de las cuales de la simpatiquísima Reschin…

Barcelona, 23 de agosto de 1922.

Siempre y donde sea nuestros pensamientos están en todos ustedes. Salimos ayer por la tarde de Marsella a las 13,30 llegaremos por la mañana a ese puerto.

Pero contrariamente a nuestros deseos parece que en este puerto no nos dejaran pisar tierra. Esta si que no nos la esperábamos, después de que habíamos hablado tanto de Barcelona desde hace un mes, pregúntenselo a Pippo y verán que les dice. Pero que quieren buscaremos de tomarla con santa paciencia y seguir adelante.

El vapor parece que comienza a tomar conciencia, de hecho esta noche aumentó un poco la velocidad.

Creemos que esta tarde llegaremos a Gibraltar, el mar se mantiene calmadísimo, el cielo amenaza con llover, pero nunca se decide. A bordo reina la máxima alegría. Qué pena que por la noche a eso de las ocho nos separan de las mujeres, ellas se van a dormir y a nosotros nos permiten permanecer en cubierta.

Desde ayer por la noche los hombres dormimos todos juntos o mejor dicho, uno al lado del otro en el siguiente orden: Giovanni, Pippo, Natalin, Angelo, Silvio y Manuelo. Por eso no pasamos noches sin contar chistes entre las risas generales. Tenemos un apetito extraordinario por suerte que el sexo débil nos regala algunas cosas para morder de otra forma sería bazzina…

A bordo hay de todas las razas: se habla italiano, español, arabe, ingles, francés, eslavo, etc. pero el más común es siempre el idioma genovés. Por ahora el entrenamiento de los gatitos no ha comenzado todavía… Apenas comience habrá menos bazzina.

(Continuará)

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